UN CAMBIO DE MIRADA

Comencé esta aventura un poco por casualidad. Me gusta viajar al extranjero en el verano y conocer otras culturas. Siempre había viajado dentro de Europa y este año quería hacer algo diferente. Decisión de la que estoy muy agradecida.
Desde mi llegada a Gambia, todas sus peculiaridades me han ido sorprendiendo y fascinando. Es un país muy pobre, sin embargo la actitud y bondad de sus habitantes son dignas de admirar. Creo que nunca había conocido gente tan noble y amable. Además, siempre están sonriendo. Tienen muchísimas menos cosas materiales que nosotros en Europa, sin embargo las valoran más porque su actitud es totalmente distinta. “En Gambia no pasa nada”, nos suelen decir, frecuentemente.
Desde el primer momento, despertó mi curiosidad el transporte público de aquí, el “tanga tanga”, una furgoneta  en el que caben infinidad de personas dentro e incluso encima. También llama mi atención la capacidad que tienen las mujeres desde muy jovencitas de transportar peso en su  cabeza, o la fuerza que tienen todos los gambianos.
Por las calles todos los niños se avalanchan a nosotros deseosos de dar y recibir amor. Algo que no ocurre, muy a menudo, en otras partes del mundo.

Antes de llegar me daban un poco de respeto prescindir de algunas de las comodidades que poseo en mi casa pero una vez aquí, es muy sencillo olvidarlas y acostumbrarte al modo de vida local.
Considero este voluntariado una experiencia muy enriquecedora porque me ha permitido ver la vida desde otra perspectiva, ampliar mis horizontes. Conocer el Sur me ha permitido mirar con otros ojos al Norte.
Gracias Gambia y a todas las personas que aquí he conocido por este cambio de mirada 🙂

ABARAKA

Charo Guillén

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