Cuando las sonrisas son salvavidas

Mi experiencia como voluntaria ¡uf! que difícil de expresar en unas cuantas palabras, son tantas emociones… Antes de ir para allá pensaba que dos semanas eran mucho, sin embargo, al volver, y como muchos podréis imaginar, ese tiempo ha sido para mí sólo un suspiro. Compartir con estas personas distintos talleres, juegos y actividades es algo que nadie debería dejar pasar a lo largo de la vida. Te enseñan día a día algo nuevo, hacen que se despierten en ti valores que desconoces y afloren aquellos que están escondidos. Sus inquietudes acaban siendo tus inquietudes, sus alegrías acaban siendo tus alegrías, sus penas acaban siendo tus penas, ellos acaban formando parte de tu mundo y tú del de ellos. Ellos lo dan todo, ellos lo son todo.

Mis inicios como voluntaria en ASEDA fueron a raíz de un amigo que hizo el voluntariado el año pasado. Me di cuenta de que me habían “enganchado” y sin pensármelo dos veces me embarqué en esta aventura. Durante las dos semanas que he estado, he participado en la escuela, dando clase junto con otra profesora llamada Mariama, y dependiendo de nuestros gustos dábamos clases de español o hacíamos alguna actividad o taller. El horario del colegio era de 9 a 13 y por la mañana empezábamos con juego libre. Cada día hacíamos un circulo y cantábamos canciones hasta que el desayuno estuviese listo. En este periodo podías jugar con ellos y además, también podías poner música, enseñarles algún baile, juegos como el corro de la patata o simplemente juego libre. Por ejemplo, había una niña a la que la encantaba jugar a peinar el pelo de las voluntarias, otras estaban aprendiendo juegos de palmas y otros te pedían que les cantases esas canciones que les estabas enseñando.

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Por otro lado, el equipo de voluntarios con el que he topado, ha sido realmente genial. Desde el primer momento en que coincidí con parte del equipo, me sentí acogida y parte de una gran familia. Tuve el agrado de compartir experiencias y conocimientos con ellos, además de ir de paseo por Gambia los fines de semana. Con varios de ellos hasta ahora tengo contacto.

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Personalmente ha sido mi primera experiencia como voluntaria y ha sido espectacular, ya estoy pensando cuando podré volver. Creo que es muy importante vivir una experiencia así, para poder tener un contacto directo con una sociedad que tiene muchísimo camino que recorrer y problemas que superar, que lo afronta con su mejor sonrisa, y a la que podemos ayudar de diversas maneras, aunque creamos que es poco lo que podemos aportar. Por tanto, solo puedo acabar diciendo que, si tenéis la oportunidad de vivir esta experiencia, no la dejéis escapar. Pero sobre todo si decidís vivirla, que sea de verdad, es tan fácil como mostraros como sois y ya veréis lo enriquecedor que resulta para vosotros, porque sin duda va acabar siendo una experiencia de ésas que no podrás olvidar nunca.

 

Laura Álvarez

1 Comment

  1. Muchísimas gracias por el cariño que has puesto en el proyecto..
    Observo por tus comentarios que has entendido a la perfección el espirito de este proyecto.
    Convivencia y mucho amor.
    Te estamos muy agradecidos y sabes que el Lamin tienes tu casa para cuando quieras volver.
    Muchísimas gracias.

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