Los niños del dispensario

Hace tan solo unas horas que me he marchado de Lamin, y no puedo parar de recordar momentos vividos en estas dos semanas.
Este verano quería que fuese distinto y especial, decidí que era el momento de hacer algo que desde hacía tiempo me había planteado: cooperar en algún proyecto internacional de voluntariado.
Como médico, pensé que era también una oportunidad para mí para poder ayudar en lo que pudiese y aprender de una medicina diferente a mi día a día. Conocí la organización de Aseda y ví que era una gran oportunidad para hacer este plan pendiente.
Me ofrecieron colaborar en el dispensario médico, una pequeña consulta en la que se dispone de material médico para atender a los niños del colegio
El 29 de julio, llegó el momento de emprender la aventura.
El primer día que llegué no podía imaginarme como sería todo… Era un país, cultura y experiencia totalmente desconocida y nueva para mí. Por suerte conté con una buena colega de aventura, Clara. Amiga desde el colegio, médico también, y por supuesto compañera de locuras como esta 😉
El primer día que llegué al dispensario me sorprendió la gran cantidad de niños que pasan en el día ( heridas, quemaduras, infecciones… entre las afeciones mas comunes). Pude darme cuenta la gran labor que realiza este dispensario, ya que supone una atención médica básica gratuita a la población de Lamin; uno de los recursos más necesitados en el país. En los casos en los que se necesitaba complementar con una atención hospitalaria, el colegio trata de subvencionar esta atención a los niños que lo precisen)
A primera hora de la mañana y la hora del recreo eran las horas punta, pero entre medias podía escaparme algún ratito a alguna de las clases de los peques y disfrutar de sus sonrisas y de sus caras de felicidad que me han robado el corazón.
No todo ha sido medicina, también he podido disfrutar y descubrir preciosos rincones de este país y conocer un poquito mas acerca de una cultura y tradiciones tan distintas.
Hoy 12 de Agosto toca volver a la realidad. Vuelvo a casa habiendo vivido una experiencia inolvidable, en la que he aprendido a encontrar la felicidad en las cosas más simples, valorar lo que nos rodea y la importancia de las cosas y de las personas.
Abaraka Canarias Lamin School y a toda la gente, en especial a Javier, responsables de esta gran labor. Abaraka Miguel, por ayudarme a vivir esta inolvidable experiencia. Abaraka Manu, por todo el esfuerzo realizado estas semanas.
Abaraka por la acogida de la gente de Lamin que han hecho de estos días algo inolvidable.
Gambia, espero que podamos volver a encontrarnos.

Elena.

1 Comment

  1. Gracias Elena, Gracias Clara. Mil gracias por todo el trabajo que habéis realizando, he podido compartir una semana con ustedes y habéis hecho un gran trabajo. Desde ASEDA tenéis todo nuestro reconocimiento y esperamos que un día volvamos a encontrarnos.
    ABARAKA!!!!!!!

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